CULTURA Y GESTIÓN Desde la UNESCO, “La cultura se considera como el conjunto de rasgos distintivos, espirituales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”. El agente o gestor cultural, posibilita y canaliza la participación y la incorporación de grupos y personas a los trabajos y actividades para su comunidad, originando un proceso que parte desde la privacidad y el individualismo y se dirige a la acción pública y social. Los gestores culturales son aglutinadores y creadores de estados de opinión. Poseen una función prospectiva, al poner en evidencia nuevas necesidades o problemáticas de la sociedad y despertar una preocupación en los estamentos oficiales por esos temas. La actividad del gestor cultural consiste en crear, gestionar y realizar proyectos a través de los cuales la cultura sea el enlace perfecto entre los ciudadanos y la empresa privada. Una de los cometidos de este profesional es el de saber encontrar exactamente la acción cultural que mejor establezca estas relaciones, teniendo en cuenta el contexto en que éstas se producen, ya que según el territorio, las peculiaridades culturales y tradicionales propias de los ciudadanos y el patrimonio de la región, serán propicias unas acciones más que otras. El gestor no puede llegar a imponer un saber, sino a seleccionar y reconstruir su propio saber en función de los resultados obtenidos en su estudio del contexto social del lugar donde se encuentra. Además, las manifestaciones culturales son cada vez más heterogéneas y plurales. Descubrimos cada día nuevas interpretaciones que relacionan lo antes impensable. La labor del gestor cultural es la de descubrir esas nuevas relaciones y ponerlas de manifiesto. Cualquier entidad cultural actúa para crear una conciencia de “uso de la cultura” como parte indispensable de las necesidades sociales del entorno, y esto se consigue a través de proyectos de gestión cultural. El éxito de cualquier proyecto pasa por presentarse en términos de estrategia comunicacional y está asociado a un marketing muy específico. Esta estrategia de marketing de la entidad debe estar enfocada a dos objetivos: primero, promocionar la actividad cultural para lograr posicionarse en el entorno sociocultural y, segundo, conseguir financiación para los proyectos propios o corporativos que genere. Álvaro Romero & Faccendo
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